23/2/2023 - Entretenimiento y Bienestar

¿Y este sueño qué significa?

Por Ethel Rosso

¿Y este sueño qué significa?

La Interpretación de los Sueños a lo Largo de la Historia

Estaba en el departamento donde viví en mi infancia, pero al dar la vuelta me encontré frente al cajero de un supermercado, que extrañamente tenía el rostro de mi amigo pero el cuerpo de un marciano. Lo que me dijo no lo recuerdo; quizá fue un sonido ahogado, como un eco, o tal vez balbuceó la mitad de la dirección que tengo anotada en un borrador de mi mesa de luz. Sea lo que sea que me haya dicho, ahora corro, pues me persiguen unas sombras en el medio de un callejón oscuro por el que creo nunca haber pasado en la vida consciente, mas sí en algún que otro sueño anterior. ¿Lo recordaré todo cuando despierte?

Los sueños son extraños. Partamos de la base de que en el año 332 a.C., Alejandro Magno soñó con un sátiro bailando sobre un escudo. ¿Y eso que significa? Bueno, por suerte se trata de Alejandro Magno y estamos en la Antigua Grecia, claramente tiene un adivino personal. Se llama Aristandro, y de hecho lo acompaña en todos sus viajes. La cuestión es que en ese momento se encontraban asediando la ciudad fenicia de Tiro, y al vidente se le ocurre este juego de palabras: satyros (sátiro), puede dividirse en dos, sa Tyros, que significa "Tiro (la ciudad que intentaban conquistar) es tuyo". Con este pronóstico en mente, Alejandro continúa la campaña y conquista la ciudad. Sueños como el de Alejandro Magno eran bastante usuales en la Antigüedad, cuyas escrituras revelan un papel pasivo del soñador, que, cual observador de imágenes, recibe mensajes divinos e ingeniosas premoniciones sobre cómo proceder. A partir de esos sueños se han construido templos, conquistado civilizaciones y asesinando personas, es decir, se tomaban decisiones a partir de las predicciones que arrojaban las imágenes con las que se soñaban, en las que figuraban símbolos y deidades, tanto buenos como malos.

Joseph Interprets Pharaoh's Dream 1896–1902. Jacques Joseph Tissot.

Teorías Sobre el Origen y Significado de los Sueños

Por supuesto, cada quien tenía su teoría para explicar aquello que sucedía cuando los ojos se cerraban, y de ese basto cuerpo de interpretaciones posibles me gustaría destacar dos: la primera es la de Aristóteles (384-322 a.C.), que afirmaba que los sueños eran causados por la actividad fisiológica de los cuerpos. La segunda, por su parte, fue la de Hipócrates (469-399 a.C.), y era tan simple como pensar que, durante el día, el alma recibe imágenes, mientras que por la noche, las produce. Hoy en día podemos hablar de onirología (el estudio científico de los sueños), psicoanálisis, y demás discursos, sin dejar de lado, por supuesto, a las concepciones acerca de los sueños que sostenían religiones y contextos culturales como el hindú, chino, babilonio, budista, abrahámico, entre otros. En pocas palabras: todos tenemos algo que decir acerca de nuestros sueños. ¿Y es que cómo no decir nada al respecto de esas extrañas experiencias en las que volamos por el aire y cambiamos de escenario como por arte de magia? Algunos piensan que en los sueños podemos visitar a nuestros ancestros, otros afirman que soñando tomamos contacto con nuestros deseos inconscientes más profundos, e incluso hay quienes intentan explicar a los sueños desde la neurobiología. Lo cierto es que ya no se trata de quién tiene la razón, sino de qué historia puede otorgarnos la tranquilidad que necesitamos para significar y ficcionar una explicación posible para esas imágenes oníricas que nos visitan y visitamos cuando dormimos.

La pesadilla, Henry Fuseli (1781).

Los Sueños como Elementos Creadores de Realidades

Sin embargo, más allá de qué significan, qué elementos tienen en común con los de otras personas y cuáles están sujetos a la experiencia exclusivamente personal, nuestros sueños pueden ofrecernos elementos más que interesantes para crear, y digo "crear" porque los sueños son, al fin y al cabo, creaciones. Creamos una escena con personajes que podemos conocer o no, con un guion a seguir o con situaciones completamente desconectadas, con mensajes claros o con rebuscadas pistas que apenas recordamos cuando despertamos. Un mundo se dibuja cuando dormimos y nosotros, en tanto soñadores, nos transformamos en demiurgos de realidades-dormidas, volviéndonos artistas inconscientes de las obras de teatro más maravillosas u horrorosas, porque siempre hay una cuota de ambas.Definitivamente, los sueños guardan consigo una potencia creadora que escapa a cualquier interpretación para invitarnos a aprender un idioma muy particular, uno que Carl Jung intentó aprender a leer y que artistas como Xul Solar o Joaquín Torres García pretendieron alfabetizar, un idioma que Erich Fromm definió como el lenguaje del hombre universal.

"El lenguaje de los sueños es un lenguaje universal, el lenguaje de la humanidad. El lenguaje de los sueños puede enseñarnos algo que hoy, más que nunca, necesitamos para la vida: en los sueños podemos transformarnos en poetas" (Fromm, 1984, p. 112).

La Potencia Creadora de los Sueños en la Cultura y las Artes

En una entrevista radial en 1971, Erich Fromm, dentro de la serie "¿Qué se sabe de los sueños?", destacó que lo que sucede cuando soñamos es que somos libres. En otras palabras, no tenemos ningún tipo de responsabilidad ni quehacer como en la vigilia, no perseguimos ningún objetivo en particular. "No necesitamos hacer nada, sólo necesitamos ser", afirma Fromm. ¡Y qué maravilloso! Somos libres para crear, todo puede suceder. De esta riqueza creativa es que se desprende el hecho de que una "interpretación" no equivale a la comprensión de la creación soñada, sino que, por el contrario, la desvitaliza. Comprender un sueño significa aceptar que no podemos "interpretarlo", sino que debemos respetar su lenguaje particular, y para aprenderlo debemos, en primera instancia, explorarlo. Se trataría de algo así como una hermenéutica del sueño, de un navegar en la gramática y morfología propias de aquello con lo que se sueña.

Cartas de panlengua. Xul Solar.

Lugares, personas, objetos, los sueños pueden contener muchos elementos. Algunos de ellos pueden ser reflejo de nuestros recuerdos y experiencias, otros pueden ser totalmente nuevos, y están los que directamente mezclan elementos conocidos y desconocidos. Lo cierto es que los sueños son una vía ideal para conocernos a nosotros mismos, sobre todo en los tiempos que corren, donde es normal confundir al autoconocimiento con la sobre identificación, que sólo logra encasillarnos en clasificaciones exageradamente generales. El conocerse a uno mismo a través de los sueños implica poder comprender las creaciones que podemos desarrollar dormidos y a partir de ellas crear despiertos. Sobre identificarnos, atribuirnos características masivas, comprar el producto del autoconocimiento que el sistema pretende vendernos, nada de eso funciona como materia prima para ninguna creación original y, lo que es más importante, honesta. Una excelente recomendación, que en lo personal me da mucho resultado, es escribir aquello con lo que soñamos inmediatamente después de despertarnos. De hecho, mientras menos racionalizaciones mejor, con palabras sueltas alcanza. Realmente sorprende la cantidad de elementos con los que uno puede encontrarse al leer sueños viejos.

"Aquello no conocido por el hombre o no pensado, deambula en la noche por el laberinto de su pecho" (Goethe)

En la mitología de los nativos australianos existe un término llamado "altjeringa", que en español traducimos como "El Sueño", y que se entiende como el "érase una vez" sagrado, el tiempo de la creación. Si lo pensamos bien, hasta el sueño más insulso comienza como un "érase una vez", como un "tiempo más allá del tiempo", según entendía la mitología aborigen australiana. Un tiempo que escapa las lógicas en las que nos movemos cuando despertamos, el tiempo del sueño, tiempo para comprender. En "Humano, demasiado humano", Nietzsche expresa claramente: "El sueño nos devuelve al estadio distante de la cultura humana, poniendo en nuestras manos las herramientas para comprenderla mejor". Es en el sueño donde  hablamos un lenguaje extraordinario y universal como proponía Erich Fromm, que a propósito señala: "lo hablamos todas las noches" (Fromm, 1971).

Las imágenes oníricas y las poéticas están íntimamente ligadas. Ambas se suplantan mutuamente o se complementan en silencio (Friedrich Hebbel).  Extraído de "Sueño y Poesía", trabajo de Otto Rank que apareció en "La interpretación de los sueños", de Sigmund Freud, hasta la séptima edición (1922) y luego fue eliminado junto con otro trabajo, "Sueño y mito", en la octava (1930), por diferencias nunca explicitadas entre los dos coautores.

Sueño y presentimiento. María Izquierdo (1947).

Este extraño sueño...¿Qué significa? ¿Por qué lo soñé? Creo que los seres humanos siempre vamos a tener que lidiar con el misterio de las causas. Después de todo, los sueños son tan extraños como las obras de arte. Podemos enfocarnos en pensar qué representan (esto es, descifrar su contenido, interpretar sus mensajes) y/o en qué presentan, lo cual es distinto a lo primero. Preguntarse qué presenta el sueño es el primer paso para comprenderlo, entendiendo a la comprensión como la integración en uno mismo de aquello que se entiende. Sólo así se pueden plantear preguntas nuevas que trasciendan la fiebre por el "¿qué significa?", para crear otro tipo de interrogantes que permitan aprender el retorcido y diferente lenguaje de los sueños. Al menos esto es lo que Jung le criticaba a Freud: "También la imagen onírica manifiesta es el sueño mismo y contiene todo el sentido. Lo que Freud llama fachada del sueño es la opacidad del sueño, y en realidad esto es una mera proyección del no-comprender, es decir, se habla de fachada porque no se conoce el sueño" (Jung, 1934). ¿Presentación y representación se excluyen la una a la otra? Bueno, eso depende de quién esté mirando. Lo que proponen estas personas, sin embargo, es poder explorar lo que se presenta antes de querer interpretar sus mensajes. De hecho, hay quienes llevaron este problema aún más lejos, como el reconocido pintor René Magritte.

La representación prohibida (1937). René Magritte.

¿Qué me está presentando este sueño, qué se está manifestando en él?, ¿De qué manera particular se organizan los elementos que aquí se sueñan?, y demás preguntas que sólo pueden ser respondidas en el lenguaje de los soñantes, donde todos somos libres y poetas dispuestos a crear. Los sueños son un mundo con objetos de mil mundos, miméticos y poiéticos. Ante la falta de respuestas absolutas respecto de aquello con lo que soñamos, una buena respuesta puede ser otra pregunta: ¿Qué podemos crear a partir de un sueño? Quizás a partir de esas creaciones podamos relacionarnos con la humanidad aportando una cuota de poesía y sensibilidad al modo intelectual y conceptual con el que, sin darnos cuenta, insistimos en abordarla. Finalizo y repito, escribir lo que soñamos es una gran forma de conocernos.

Referencias

Jung, C. (1934). La práctica de la psicoterapia.

Fromm, E. (1971). El amor a la vida. Paidós.

Marinelli, L. Mayer, A. (2011). Soñar con Freud. El cuenco de plata.

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ethel rosso

Ethel Rosso

Hola, mi nombre es Ethel, soy Licenciada en Psicología y me apasiona la filosofía. Escribo semanalmente en mi blog, tetejpg.blogspot.com, donde exploro las preguntas que me van surgiendo, en el afán de crear ideas nuevas.

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