25/4/2023 - Política y Sociedad

Economía en Argentina: ¿Quién marca el rumbo de esta crisis?

Por Melina Ferreira Bravo

Imagen de portada
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Crisis económicas y ciclos políticos en Argentina: ¿Quién marca el ritmo a quién?

 

El año 2023 no es un año como cualquier otro. Tal como estipula nuestra constitución democrática es hora de elegir a  aquellos que nos gobernaran por los próximos cuatro años. Poner el voto en la urna no es ninguna tarea sencilla cuando nos vemos envueltos en una cultura polìtica que se ha empecinado en buscar culpables y chivos expiatorios ante el desastre económico con el que convivimos como sociedad. Años consecutivos de altísimas tasas inflacionarias, crisis y niveles de desigualdad que no paran de crecer y deudas cuyos saldos se muestran inalcanzables, son algunos de los conflictos que parecieran caracterizar a la Argentina desde tiempos inmemoriales. Es así como si no son los 70 años de peronismo, es el cambio de modelo económico de la dictadura, los despilfarros de los 90, o la deuda eterna que tomó el macrismo. Asuma quien asuma siempre nos encontramos con el discurso de “la pesada herencia”.

 

Ahora bien, es momento de replantearnos si el contexto económico en el que nos vemos envueltos tiene un paralelismo con la peripecia de que sea más bien la política, con sus naturalezas cíclicas y actores que buscan maximizar sus propias utilidades, la que marca el ritmo a la economía. 

 

Ciclos Electorales e Ineficiencia Económica 

 

La literatura politológica nos presenta el fenómeno del ciclo electoral y sus consecuencias en materia de política fiscal y monetaria. Las hipótesis, y las conclusiones, son claras y no nos resultan para nada ajenas. Esencialmente, lo que nos dicen múltiples autores de la disciplina, es que dependiendo si nos encontramos en un año electoral o no veremos determinada política económica. Es así como en años electorales es fácilmente reconocible una política fiscal y monetaria expansiva, es decir, emisión sin respaldo, aumento significativo del gasto público, creación de empleo, caída de la reserva internacional, etc. 

 

La premisa es sencilla: los políticos oficialistas aumentarán los gastos, especialmente los gastos más visibles, para que el votante considere a dichos candidatos como capaces y competitivos. Cabe señalar que gran parte de la literatura si bien reconoce al votante como un actor racional, destaca un predominio de preferencias cortoplacistas en el mismo. De tal manera, mientras más cercana la elección, mayor es el gasto y la publicidad del mismo. Una vez pasadas las elecciones, cuando asume el nuevo gobierno (o gobierno reelecto), el gasto tiende sistemáticamente a bajar, ya que el primer año de mandato siempre se cuenta con un índice de confianza aceptable en el cual la manipulación del electorado ya no es necesaria. El progenitor de esta literatura sobre ciclos políticos económicos, Nordhaus, deja en claro que dichos estudios tienen un correlato con el evidente manifiesto de que los votantes se preocupan por su economía cotidiana mientras que los políticos se preocupan lisa y llanamente por el poder. 

 

Claro está que por el momento no estamos planteando nada nuevo. Nos resulta usual toparnos en años electivos con una multiplicidad de inauguraciones de edificios públicos que nos prometen cultura, deporte y aprendizaje de nuevas tecnologías o calles que lograron ser asfaltadas después de años de insistencia de parte de vecinos. No obstante, la problemática  aparece una  vez pasadas las elecciones, momento en el cual podemos ver las consecuencias en la eficiencia económica de políticas que fueron pensadas con el mero fin de generar un triunfo electoral. De esta forma, se dejan entrever los proyectos inacabados, las obras que fueron fotografiadas de todo angulos ahora ya paralizadas,las polìticas que claramente no fueron craneadas para tener un output deseable y duradero en el tiempo, pero por sobre todo, y aún más apremiante,  nos encontramos con una situación macroeconómica pendiente del hilo más fino de todos. 

 

La situación de crisis actual

 

La situación económica actual y el desafío de un año electoral

 

Una aguda escasez de dólares, una sequía abrasadora que golpea al sector agroexportador generador de divisas ocasionando pérdidas que se calculan entre 7.000 y 9.000 millones de dólares en comparación a cosechas anteriores, una inflación que en febrero superó las temidas tres cifras interanualmente, una brecha excesiva entre el dólar oficial y el paralelo que generan aún más expectativas devaluatorias, pactos con promesas inabordables con el Fondo Monetario y la necesidad de pagar importaciones de industrias claves pareciera sentenciar que una política económica que se doblegue a necesidades electorales del gobierno de turno podría originar un caos económico de gran magnitud. 

 

Ciclos electorales y política económica en América Latina

 

En su estudio sobre ciclos electorales en América Latina, Streb y Lema concluyen que las reservas en moneda extranjera caen sistemáticamente en años de elecciones ,en un intento de no devaluar y gastar compulsivamente,  y que, en años post electorales la devaluaciòn, y la consecuente inflación, llega con mayor brutalidad. En síntesis, las expansiones fiscales y los gastos que conlleva vender una elección al electorado, se corrige consecutivamente con un impuesto inflacionario después de las elecciones. Asimismo, llegan a la conclusión de que existe un dominio fiscal de la política monetaria la cual a su vez se encuentra atravesada por intereses electorales.

 

Debilidad institucional y manipulación de la política monetaria

 

Haciendo un poco de política comparada, ambos autores observan que estos ciclos electorales se encuentran especialmente en países en desarrollo. ¿Qué es lo que tiene nuestro país, y tantos otros, que se vuelven propensos a sufrir esta lógica política económica? La respuesta está en la debilidad de nuestras instituciones y en la falta de pesos y contrapesos, o también llamadas salvaguardas institucionales, entre los distintos Poderes que conforman al gobierno. El poder discrecional del que se vale el Ejecutivo es una variable clave a la hora de explicar la falta de límites a la hora de subordinar la política económica al deseo electoral. En simultáneo, la falta de independencia del Banco Central es otro factor clave en la manipulación cíclica de la política monetaria. 

 

Intentar manipular la economía inescrupulosamente en el contexto actual es un arma de doble filo, y el oficialismo, o al menos la parte más racional del mismo, lo sabe. No solo lo sabe sino que es vigilado por sus prestamistas. Por este motivo, Massa ha optado por llevar a cabo algunas medidas impopulares como la venta en bonos dólares de la ANSES. Sin embargo, las estrategias gradualistas del Ministro están lejos de garantizar un éxito económico o una base sólida para los candidatos de su partido, o para él mismo. La esperanza de una tendencia de inflación a la baja es solo un recuerdo. El 9,8% de inflación en Alimentos desató los temidos tres dígitos. La idea de una inflación anual del 60% pereció al vislumbrar la inflación de estos primeros meses del año. Por su parte, la pata kirchnerista de gobierno, si bien reconoce la inocuidad del déficit fiscal y la falta de divisas, propone recetas ya ensayadas que solo agravaría el estado de las cuentas del Estado y su consecuente efecto en el poder adquisitivo de sus ciudadanos. El plan pareciera ser  simplemente alargar la caída.

 

La gravedad de la situación actual quita el margen para el juego polìtico. El problema no es quién herede qué o qué ideología prevalezca en Casa Rosada sino la realidad de estar inmersos en un ciclo en el cual la economía está doblegada a la lucha por el poder.  La inercia en la cual viene cayendo la economía es muy difícil de frenar, y de lo que podemos estar seguros es que un freno ficticio, un peso fuerte ficticio creado por una necesidad electoral, solo nos asegurará más huesos rotos cuando lleguemos al suelo.

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melina ferreira bravo

Melina Ferreira Bravo

Hola! Soy Licenciada en Ciencia Política y Gobierno con especialización en Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella. Durante mi trayectoria académica, realicé un intercambio en la Universidad Pompeu Fabra, Barcelona. En la misma continué mi formación respecto a Politicas de Genero y Evaluación de Proyectos Públicos. Actualmente me desempeño en Recursos Humanos en el sector público.
Disfruto de un buen debate interdisciplinario y cualquier oportunidad que ofrezca la posibilidad de aprendizaje.

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