15/5/2023 - Tecnología e Innovación

Los efluentes líquidos y la problemática de la contaminación del agua en Argentina.

Por Franco David Barrionuevo

Los efluentes líquidos y la problemática de la contaminación del agua en Argentina.

Los efluentes líquidos y la contaminación del agua

 

Muchas actividades humanas tanto domésticas (Lavar los platos, bañarnos, cocinar) así como productivas (Elaboración de alimentos, actividades agroindustriales, etc) utilizan agua y durante su uso le aportan gran variedad de compuestos químicos. Estos compuestos varían desde moléculas orgánicas simples o complejas hasta compuestos inorgánicos, como metales pesados o nutrientes. El agua cargada de compuestos, representa un residuo y es lo que se denomina “Efluente líquido”. Como tal debe disponerse de forma que termina siendo descargado a un cuerpo de agua receptor como ríos, arroyos, lagos e incluso el mar. 

 

Una vez que un efluente alcanza un cuerpo receptor puede impactar sobre las características del agua así como del ecosistema. El grado del impacto varía según diferentes factores. Uno de ellos es la carga de contaminante que posee el efluente y la cantidad volcada. Otro factor importante es el estado del cuerpo receptor. Es interesante tener en cuenta que los cuerpos de agua poseen una capacidad de autodepuración dada por procesos de dilución, entre otros. Estos procesos pueden variar debido a fenómenos meteorológicos así como por las características mismas del río, arroyo o laguna que recibe el efluente. De todas formas, esta capacidad tiene un límite que, una vez superado, ya no le permite amortiguar la carga de contaminantes que recibe. 

 

Si se reúnen las condiciones, el efecto del vuelco de los efluentes tanto de forma puntual como prolongada puede tener graves efectos. Un ejemplo de ello es lo que ocurre en el Riachuelo, en el límite entre la provincia y la ciudad de Buenos Aires. Allí la descarga de los efluentes de las fábricas y las casas provoca que haya un exceso de materia orgánica y compuestos inorgánicos que agotan el oxígeno disuelto en el agua. Esto genera las condiciones para la formación de sustancias que originan su característico mal olor, tales como el ácido sulfhídrico. Otro ejemplo es el que se puede observar en distintas zanjas y arroyos en diferentes partes del conurbano bonaerense. El exceso de nutrientes como el fósforo y el nitrógeno aportado por el jabón y los detergentes y, eventualmente, las cloacas enriquecen el agua estancada. De esta forma, se generan las condiciones para la proliferación excesiva de algas.

 

Cabe realmente destacar que los efectos de los contaminantes de los casos mencionados anteriormente ocurren a concentraciones muy pequeñas. Lo mismo aplica para compuestos vertidos que puedan tener efectos tóxicos sobre los seres vivos. Tal es así que se habla del orden de las partes por millón, o sea, que hay una unidad de contaminante o tóxico por cada un millón de unidades de agua. 

 

Como cualquiera se podrá imaginar, esta problemática no se limita a las grandes áreas urbanas de nuestro país. La contaminación del agua por efluentes se replica en muchos otros sitios tanto en nuestro país como a nivel mundial. Así como el caso del Riachuelo, se pueden mencionar el del Río Azul en la Patagonia o el Ganges en la India. Además, el problema de la contaminación del agua, no nos afecta a todos y todas por igual. Las familias de menores recursos, son las más expuestas. Son numerosos los casos de asentamientos en las cercanías de ríos contaminados, ya que son tierras de poco valor inmobiliario por la cercanía a los mismos. 

 

Plantas de tratamiento de efluentes

 

La problemática de la contaminación del agua por el vertido de efluentes sin tratar representa un gran desafío. Esto se debe tanto por las variaciones propias de las fuentes de contaminación como de los cuerpos de agua. Además se le suma la dimensión que puede llegar a adquirir en determinados sitios. 

 

Como respuesta a este desafío, desde hace varias décadas existen y se desarrollan tecnologías que permiten el saneamiento y/o descontaminación de los efluentes. De forma resumida los efluentes pueden depurarse mediante procesos físicos, químicos, fisicoquímicos y biológicos. Estos procesos se pueden aplicar en forma simultánea o en forma paralela previa segregación de los mismos. Las unidades sobre las cuales ocurren estos procesos se organizan en lo que se denomina una Planta de Tratamiento de Efluentes, y las hay tanto para efluentes industriales como efluentes cloacales, como así también existen plantas de potabilización. 

 

Las plantas de tratamiento actúan como el eslabón que interviene entre la fuente de contaminación (Un domicilio o una fábrica) y el cuerpo receptor, de allí que radica su importancia para solucionar esta problemática. El adecuado dimensionamiento y diseño según la cantidad y tipo de efluente a tratar garantizan la depuración del agua. Por otro lado, no se le debe restar relevancia a la correcta operación y mantenimiento de las mismas. Es necesario aclarar que con solo aumentar la disponibilidad de estas tecnologías no es suficiente para lograr el objetivo de cuidar nuestros recursos hídricos. También es necesaria más infraestructura, como redes de cloacas, mayores avances en las normativas que regulan el vertido de los efluentes, y una exhaustiva fiscalización y aplicación de las mismas, así como una correcta planificación y gestión de los recursos. 

 

La problemática de la contaminación del agua en un contexto de cambio climático

 

Si bien la agenda ambiental nacional e internacional se encuentra muy activa, por momentos me da la sensación de que el debate por la contaminación del agua pasa por desapercibida en grandes sectores de la sociedad y la política. Esto resulta llamativo aún cuando nadie se encuentra exento de verse afectado por la misma. Todos y todas nos vemos privados de acceder al recurso ya sea de forma recreativa o para su consumo. Teniendo en cuenta el contexto actual de cambio climático, en mi opinión, el cuidado de las fuentes de agua dulce debe adquirir otra dimensión. Los cambios en el ciclo hidrológico, no nos garantizan en el futuro el pleno acceso al agua para su consumo, la industria, el riego y la protección de los ecosistemas. Un claro ejemplo son las bajantes históricas del Río Paraná, así como la sequía que viene sufriendo nuestro país estos últimos años. 

 

Por último, en la gestión y el tratamiento de los efluentes líquidos también existe una veta para combatir el cambio climático. Según el último Informe Bienal de Actualización del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el 40% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEIs) a partir de residuos, se corresponden a los efluentes líquidos domiciliarios e industriales. Mayor cobertura y mejoras en los tratamientos pueden disminuir estas emisiones. Por otro lado, el aprovechamiento con la consecuente obtención de biogás, una fuente de energía renovable, también es una alternativa. Otra propuesta en esta línea es la empleada en países como Israel. Allí los efluentes son reutilizados para riego aprovechando que se encuentran cargados de nutrientes. De esta forma, se reduce el consumo de fertilizantes cuya producción contribuye a la emisión de cientos de millones de toneladas de GEIs a nivel mundial cada año.

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franco barrionuevo

Franco David Barrionuevo

Hola, soy Franco, soy estudiante de la carrera Ingeniería Ambiental. Además de mi profundo interés por las diferentes problemáticas ambientales actuales, como el cambio climático y la contaminación del agua, también me apasiona la programación, la ciencia de datos y la inteligencia artificial.

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