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09/06/22

Democracia o muerte: Que la violencia quede atrás

Augusto Macias
Plaza de Mayo repleta de manifestantes.

“Andá máquina, nomás. Nadie te detiene”

El jueves a la noche casi nos matan. Casi se rompe un consenso logrado luego del horror, en el ’83. Intentaron asesinar a Cristina Kirchner. Literalmente un tipo le gatilló a centímetros de la cara. Traté de no reproducir el video varias veces, porque quería evitar imaginarme una escena trágica y tarantinesca. Hay gente que cree que todo fue armado, sin embargo el único armado fue Sabag Montiel. Muchos lo insultan porque falló. Parece que si no la asesinan, no vale. Ante este cinismo, yo recuerdo a Shinzo Abe. Él no tuvo la misma suerte.

Las dictaduras, la violencia política y los destinos de los países son un reflejo de lo que toleran los pueblos. El viernes pasado, la gente salió masivamente a la calle para decirle un no rotundo al fascismo. Ni circo, ni show fue voluntad popular. ¡Y cuántos quedaron en offside! El límite quedó establecido, y el que desee cualquier dirigente político muerto, que vaya a los libros de historia, que tenemos varios.

¿No podían los dirigentes de este país tomarse un día para unificar un discurso que representen a los que queremos vivir en libertad en este país? Parece que no hay tanto tiempo para alejarse de los cálculos partidarios. Fallaron todos.

 

nunca-mas-democracia-cfkIntervención a estatua de Lisandro de la Torre, político asesinado.

 

La dialéctica de la especulación política

Como ciudadano, me siento en Alaska sin abrigo. Es que, varios referentes y funcionarios, no hicieron honor a su rol o cargo. Para ellos, lo del jueves no fue suficiente. No lo fue para decretar un feriado, tampoco para salir a marchar, ni mucho menos para condenar el hecho en el instante. Mauricio Macri tardó 24 horas para repudiarlo. ¿Qué cálculo hacía? Patricia Bullrich ni eso. Ella prefirió reavivar asperezas: “El presidente está jugando con fuego: en vez de investigar seriamente un hecho de gravedad, acusa a la oposición y a la prensa, y decreta un feriado para movilizar militantes. Convierte un acto de violencia individual en una jugada política. Lamentable.”

¿Qué hacemos con candidatos a presidente que no respetan la democracia y que, a esta altura, tienen dudosas cualidades humanas? La señora Bullrich demostró su poca vocación republicana. Ella lo llama “firmeza”. Pero cuesta imaginar que Argentina salga adelante si condenar la violencia es sinónimo de debilidad. Si esto no merece la pena, entonces la violencia es válida.

Algunos Diputados también le restaron importancia a lo sucedido. Cristian Ritondo, por su parte, dijo que el feriado era una medida partidaria. “En mi época, los chicos iban a reflexionar a las aulas. Ahora, ante cualquier duda, el Gobierno cierra las escuelas”, twitteó. Ritondo nació en 1966. En dictadura. Cuando él tenía diez años, había dictadura. En su adolescencia, había dictadura. Cuando él iba al colegio, te mataban por reflexionar. Quizás por eso no le explicaron que cuando se pone en jaque la fucking democracia, por la que murieron muchos, no es una barbaridad decretar un feriado para posibilitar la reflexión y movilización de todos los afectados ¿Sabag Montiel tenía que volarle el cerebro a Cristina para que se decretara un duelo nacional justificado?

Esta gente especuló durante toda la noche del viernes acerca de si bajar o no al recinto, a la sesión especial convocada para condenar la tentativa de homicidio. Y tuvieron de rehén a otros sectores dentro de Juntos por el Cambio. Así lo dejó trascender Juan Manuel Lopez, de la Coalición Cívica, cuando afirmó que «Patricia Bullrich es de una generación para la que la violencia era una opción y lo lamento por ella».

Como si esto fuera poco, Amalia Granata puso en duda la veracidad de los hechos y hasta amenazó con contar “chanchurrios” de los políticos y hablar de sus amantes si la molestaban.

A su vez, Javier Milei, luego de repudiar el atentado muy forzadamente en el Congreso, continuó con su show fascista habitual. “Pero claro, cuando tocan a uno de acá, de la casta ahí sí aparecen los hipócritas, la solidaridad… lo único que a ustedes les importa es cuidar sus privilegios”, sostuvo.

Como frutilla del postre, el libertario y Cecilia Moreau, discutieron sobre la terminación de la palabra Presidente, protagonizando un bochorno y una burla para todos los habitantes de este país, que terminó con el diputado gritándoles “casta” a todos, mientras se alejaba del recinto.

Discursos de odio

Otro tema en discusión a partir del atentado es el del origen del odio. El centro de la cuestión está en si Sabag Montiel era un “loquito” o si es producto de los mensajes de descalificadores difundidos por políticos y referentes.

Seguramente sea un poco de ambas. Creo que es momento de visibilizar que el 90% de inflación anual también lo tenemos en la polarización. Desde hace años, hemos naturalizado los discursos descalificativos de varios sectores políticos. No hay que irse muy lejos para verlo. Solo la semana pasada, Cristina Kirchner le dijo borracha a Patricia Bullrich, que la llamó chorra. Paralelamente, Máximo Kirchner afirmó que la oposición busca un muerto peronista. Para no quedarse atrás, Milei dijo que los “zurdos” y los K no se bañan. Y podría seguir.

Muchos periodistas también transmiten odio, descalifican, ríen cómplices, mienten y ocultan. Obvio que eso influye en los televidentes, oyentes y lectores. Desde ya que un ejercicio profesional de la comunicación debería evitar condenar sin pruebas, entrevistar acríticamente a los que les gustan y limitar la agenda hacia quienes detestan. Porque su función es informar honestamente… y cuesta encontrar espacios donde eso suceda.

Pero más allá de esto, estoy cansado de escuchar que los medios manipulan. ¿Saben qué? No lo hacen. La teoría de la aguja hipodérmica, donde el público es bobo y no puede reflexionar por sí mismo, se desestimó hace décadas. Los seres humanos somos más complejos que eso y prestamos atención más a nuestro entorno que a periodistas.

Dicho esto, cada uno tiene una identidad, y busca reconfirmarla en los canales, diales que sintoniza. En sus consumos culturales en general. Es por eso que la tarea de los comunicadores tiene un rol importante, porque refuerzan pensamientos con argumentos. En este sentido, quienes están expuestos públicamente y son referentes de muchos, deberían tener esto en cuenta al editorializar, y no encerrarse con los mismos entrevistados una y otra vez.

Esto no se soluciona con una ley anti odio, pero algo hay que hacer. No se puede fingir demencia y tomar dióxido de cloro en televisión abierta para hacerte la rebelde, como si no tuviera impacto. Quizás, habría que comenzar con una ley de pauta pública con reglas claras.

En definitiva, podemos decir que hay por lo menos un contexto bastante tóxico. Los referentes públicos se tiran con de todo y esperan que “el otro” sea el que madure primero. Muchachos, alguien tiene que empezar.

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