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viernes 20 de mayo de 2022

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04/01/22
Qué es el estrés y cómo podemos combatirlo
Tomas Urdaniz
04/01/22
Qué es el estrés y cómo podemos combatirlo
Tomas Urdaniz

 

Los conflictos de Europa y Rusia nos tienen atentos, expectantes a lo que va a pasar, esperando a que los noticieros vuelvan a la programación habitual de crímenes menores, robos, inflación y política. La guerra nos preocupa no solo desde lo humano sino también porque de a poco vamos viendo cómo impacta en distintos ámbitos económicos (acciones, criptomonedas, exportaciones, etc.).

Pero no hace falta hablar de guerras para tener que preocuparnos, basta escuchar el despertador temprano a la mañana para sentir esa presión en el pecho y la cabeza que llamamos estrés

El estrés es un cuadro complejo, difícil de definir. Los componentes son demasiados y también porque lo vivimos constantemente, de hecho, ninguna persona puede vivir sin estrés, y mas adelante vamos a ver por qué.

El estrés como lo conocemos es un proceso crónico y progresivo que depende de una presión externa que nos lleva a producir cambios en el interior del organismo en forma adaptativa. A pesar de que podemos hablar un montón sobre estos cambios internos en el organismo, lo más importante es que entendamos que el estrés como lo conocemos depende de una hormona llamada cortisol.

La hormona de la vida

Lejos de pensarla como una hormona “mala” o “buena”, tenemos que entender que es un componente vital para nuestro cuerpo. Está implicada en un montón de valiosas funciones para el funcionamiento energético del cuerpo, por ejemplo, es la hormona más importante para elevar los niveles de azúcar a mediano-largo plazo cuando no ingerimos comida por unas cuantas hora (es decir, nos salva de sufrir un coma hipoglucémico todos los días).

También es una de las hormonas fundamentales (junto con la aldosterona) para el mantenimiento hidroelectrolítico, salvándonos de sufrir infartos cardíacos (por alteraciones del potasio) o problemas neurológicos graves (por alteraciones del sodio). Como último ejemplo, la correcta respuesta inmunitaria frente a un proceso infeccioso se la debemos en parte al cortisol, que mantiene esta respuesta inmune en un rango óptimo evitando que haya una respuesta excesiva y daños autoinmunes o fiebre desmedida.

En fin, el cortisol cumple realmente muchísimas funciones en el cuerpo, pero por sobre todas las cosas, también tiene una particular forma de actuar en el cerebro que la distingue prácticamente de todas las hormonas del cuerpo. 

El estrés, ¿tiene límites?

Es una de las únicas hormonas que pueden hacerse insensibles al sistema de regulación por feedback. ¿Qué significa eso? Básicamente lo que quiere decir es que el cortisol no tiene límites. 

Imaginemos un auto en el cual apretamos el acelerador pero el tablero no detecta el aumento de velocidad y el motor no hace ruidos hasta que llega a su límite y explota. Si somos cuidadosos podemos reconocer señales, por ejemplo mirar por la ventana y ver que los objetos van demasiado rapido, quizas reconociendo señales podemos tomar cociencia y bajar la velocidad. 

Con el estrés pasa algo similar. Nuestro cuerpo puede responder a la exigencias aumentando la producción de cortisol casi ad eternum, eliminando el limitador de velocidad, y a veces envía señales sobre el nivel de estrés, pero hay que ser conscientes para percibirlas 

¿De qué nos sirve que el estrés no tenga límites? Bueno volvemos al punto de que el estrés es algo positivo para nuestro cuerpo, lo queremos al estrés, es el responsable de que salgamos de la cama cuando suena la alarma, o el responsable de que podamos aguantar más horas despiertos para poder terminar ese último trabajo. 

La famosa frase “funciono mejor bajo presión” es real. Está científicamente comprobado que pocos días antes de una fecha importante (proyectos, exámenes, eventos) nos volvemos más eficientes que nunca. Y junto con eso también es real que inmediatamente pasado ese evento empezamos a fallar (como cuando salís de rendir y ya te olvidaste de todo lo que estudiaste). Todo eso se debe lisa y llanamente al cortisol.

En definitiva, si viviéramos sin cortisol (por ende, sin estrés), lo más leve que nos sucedería es que viviríamos sin motivación, ya que nada representaría un reto o un desafío. Más allá de eso, hay una lista de razones por las cuales sin cortisol falleceriamos en minutos. 

Para que eso no suceda, la evolución nos llevó a tener un sistema en el cual si aumentamos gradualmente el nivel de esta hormona, el estrés lo podemos tolerar e incluso nos volvemos un poco adictos a él. En esa situación el cuerpo entiende que tiene que llevar sus capacidades un poquito mas lejos que lo normal para complir con las exigencias

El problema principal es que ahora nos quedamos sin frenos. El cuerpo no tiene una forma sencilla de frenar el estrés, hasta que un día la persona sufre una crisis de ansiedad o algún problema orgánico como puede ser hipertensión arterial, diabetes, infecciones recurrentes, etc. Estos son los signos avanzados de que el estrés fue demasiado lejos, cuando no pudimos ver las pequeñas señales previas.

Tecnología aplicada a monitorear el estrés

¿Tenemos que llegar hasta esos puntos para darnos cuenta que estamos muy estresados? Obviamente que no, todos deberíamos conocer nuestras pautas de alarma y las herramientas naturales que tenemos para controlar el estrés como por ejemplo: hacer ejercicio, meditar, psicoterapia, etc.

Hay muchas formas naturales de bajar el nivel de estrés, algunas de ellas tan efectivas como un medicamento recetado por un doctor. Lo que pasa es que todas ellas requieren de un esfuerzo activo de la persona, mientras que el estrés se acumula lenta y automáticamente.

La mayoría de nosotros debemos saber que la forma más sencilla (si bien no es la más potente) de bajar el estrés es haciendo respiraciones profundas. Lo que sucede es que en general cuando nos damos cuenta que necesitamos respirar, ya estamos muy estresados. En base a eso creo que sería importante inventar un dispositivo que pueda medir los niveles de estrés, dando un aviso a la persona para que haga sus valiosas respiraciones profundas. Algunos smartwatches (Apple, Samsung, etc.) ya tienen funciones para medir los niveles de estrés pero se basan en métodos indirectos poco confiables, como la medición de la frecuencia cardíaca. 

La buena noticia es que Nanoelectronic Devices Laboratory (NANOLAB) ha desarrollado un parche que detecta el cortisol a través del sudor. La idea surge a partir de un test que ya existe y es utilizado en los hospitales en el cual se analiza los niveles de cortisol en la saliva, pero el invento de NANOLAB alega ser mejor ya que los niveles de dicha hormona son más constantes en el sudor.

Si bien todavía no fue aprobada la venta masiva, tiene un futuro prometedor para ser el primer dispositivo portátil que pueda ser usado por la población para el control del estrés en todo momento.

Podemos llevar estas ideas a un nivel más alto y pensar en un dispositivo más inteligente que nos informe sobre cuánto estrés necesitamos para cumplir con la tarea que estamos haciendo, y del mismo modo que también nos avise si estamos sobrepasados de estrés para cumplir apropiadamente con aquella. Y con esta información precisa y personalizada nosotros podemos cumplir mucho mejor con nuestras exigencias. 

Entonces me pregunto, más allá de estos aparatos que se limitan a dar información ¿Será posible controlar el estrés de manera artificial? Es decir, manipular los niveles directamente. Es muy complicado pensar estas cosas asique lo mas facil es ir a la base, centrarnos en lo simple, para ver si de acá podemos adelantarnos a lo que se viene en un futuro.

Para controlar el estrés tengo que controlar la cantidad (concentración) de cortisol, por ende tengo 2 opciones: 

  1. puedo controlar (↑↓) su producción o 
  2. puedo controlar (↑↓) su eliminación. 

Ambas opciones son sumamente difíciles, pero no imposibles y acá revisamos cómo podrían llegar a darse estas situaciones. 

Tanto la síntesis como la eliminación del cortisol depende en última instancia de proteínas (enzimas) que catalizan reacciones necesarias para llegar a un compuesto. La enzima no piensa, no es inteligente, solo cataliza reacciones a la velocidad que puede en ese sistema, no frena ni acelera (por lo menos por su propia cuenta). En base a esto podríamos pensar que se pueden crear “enzimas inteligentes” en laboratorios que tengan la capacidad de sensar información y decidir por sí mismas si es momento de aumentar o disminuir la síntesis o eliminación, de acuerdo a lo que el organismo necesite… un poquito descabellado pero no imposible.

Me gustaría pensar que en el futuro vamos a tener dispositivos que mantengan niveles precisos de estrés, incluso que lo aumenten y disminuyan a medida para ciertas situaciones. Se me ocurre que no usaríamos más la alarma del celular para despertarnos ya que el cuerpo podría aumentar automáticamente los niveles de esta hormona, suficiente como para despertarnos y empezar el día. Mejorar la calidad de sueño, la atención, asegurarnos un buen momento de descanso, combatir enfermedades autoinmunes y evitar rechazos de órganos son solo algunos de los beneficios que podemos obtener cuando podamos desarrollar de una vez por todas un dispositivo que pueda controlar los niveles de cortisol.

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