Más allá de la habilidad de escribir código, la necesidad de desarrollar un “pensamiento computacional” rompe con todos los paradigmas. Somos parte de un mundo digitalizado en donde no entender cómo funciona la tecnología a nuestro alrededor nos limita a ser simples consumidores de ella. 

El pensamiento computacional permite a los niños ver de otra forma el mundo que los rodea. Ya no solo consumen la tecnología, sino que entienden cómo funciona. Sumado a la programación, esto les permite desarrollar su lado más creativo a través de la creación de gráficos animados, videojuegos o sitios web. Los niños no solo juegan sino que también crean empleando lógica y matemática, equivocándose y experimentando en el proceso.

Como profesionales, debemos impulsar el uso de la tecnología y el desarrollo de las habilidades digitales en todas y todos, con especial énfasis en las futuras generaciones. Si un niño no sabe desarrollar tecnología, no va a tener la misma cantidad de oportunidades que un niño que sí sepa hacerlo. Los países, empresas y colegios no están haciendo lo suficiente para poder solucionar la brecha de demanda, ya que muy pocas instituciones educativas tienen un enfoque en programación. Queremos que nuestros niños y niñas se gradúen sabiendo desarrollar tecnología y entendiendo cómo funciona; que le den un uso responsable.

Mi invitación es a entender la necesidad que tenemos de desarrollar el pensamiento computacional y la programación en los niños y niñas, enseñándolo como si fuera matemáticas o inglés. Dejemos el estereotipo que tenemos de los y las programadoras y entendamos que la era digital ya está acá.